VUELVE PARA QUEDARSE

Las relaciones había que saber abandonarlas, había leído una vez. Y ella no sabía. Estaba convencida de que le tocaba beber la copa del olvido, volver a reencontrarse, a vivir sin pensar. Debía obligarse a descubrir un nuevo presente.

Habían pasado algunos meses y estaba dispuesta a utilizar la tristeza que aún persistía a su favor. O esa era la idea, hasta que descubrió que no era factible. Mejor sería desecharla por inservible, al menos de momento. El suyo era un pensamiento vano, pues comprobó que le era imposible materializar su ideal de abandono.

Él, al abandonarla, decidió por los dos. Le dio las gracias por el cuadro y el libro que ella le regaló la última vez que salieron a cenar. Él le regaló un vestido de lunares rojos y la besó. Aquella escena que fue un anuncio de lo que vendría después, debió de hacerla sospechar. Era la pista para que ella comenzase también su despedida, pero no supo verlo o quizá no quiso reconocer en aquellos gestos el comienzo del final.

Él la echaba de su vida porque era todo lo contrario a lo que él defendía. Ella jamás se revelaba, aunque defendía sus ideas. Él siempre cargó con el estigma de no quererla como merecía. Por eso la dejaba libre, la desterraba de su lado para que lograse encontrar un lugar menos hostil donde no tuviese que claudicar tantas veces.

La princesa y el dragón no podrían vivir juntos, pues al final el dragón acabaría destruyendo la vida de la princesa.  Y no es que no la quisiera, era que no podía quererla bien. Por eso dejaba a esa chica tan moderna para unas cosas y tan clásica para otras. Esa chica atípica que lo deslumbró la primera vez que la vio. Quizá fue eso lo que le atrapó. La diferencia, esa que ahora mataba la historia.

Y lo más cómico es que ella no podía sacar partido del repentino abandono. La soledad que ahora la acompañaba no la sumergiría en experiencias espirituales y transformadoras. No le proporcionaría nada ninguna situación actual, pues sufría un severo bloqueo de escritora, o como decía su amiga, un writer’s block.

Al igual que habían hecho los artistas a lo largo de la historia, quería utilizar la tristeza como aliada, pero la combinación penas-creaciones no se cumplía en ella. Hasta para eso era particular. No estaba preparada para traducir sus sentimientos en lectura para desconocidos. Sería Lady Drama con bloqueo literario.

Volvería a pasear por las calles sin saber la dirección y sin importar el destino. Volvería a observar lo que la noche sugiere pero no enseña. Esa mezcla de misterio que acaba cuando la luz inunda el espacio donde nos movemos y que por unas horas resulta un escenario distinto donde moverse con otro disfraz.

Era una escritora sin inspiración, pero no se sentía acorralada. Cada día sería un nuevo comienzo vital y un nuevo reto en su vida de ficción. No se preguntaba que sería de una escritora en semejante situación. Sentía el dolor que sosegaba su drama y la ginebra que lo aminoraba en parte, sin poder evitar que viviera un momento sin opción.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s