DESCONCIERTO

Ahora que lo había conseguido, que estaba dentro, no sabia si sería capaz de llegar hasta el final. Se encontraba desconcertada, y se sentía sola. Aunque quizá no lo estaba. Luca podría ser su aliado, o al menos eso era lo único que la hacia estar algo más segura del paso que había dado.

Se encontraba dividida, como lo estaba la sociedad en la que ella vivía, donde nadie estaba por escuchar las razones del otro. Ella tenía sus razones, y quería saber, por eso se había involucrado en esto, por eso había luchado por ingresar en esa Sociedad de varones donde no era bienvenida.

Lo que más miedo le daba era no llegar hasta el final. No por malgastar su esfuerzo, sino por verse sin respuestas, decepcionada, y tener que lidiar con el desconsuelo y la impotencia de volver al principio.

Recordó entonces al chico judío, ese que conoció la primavera anterior y con el que apenas podía comunicarse. No hablaban el mismo idioma, pero sus miradas se entendían. Era un hombre atractivo, acostumbrado a la montaña, con duras costumbres, pero de manos suaves, mirada franca y corazón franqueable. Ella no se atrevió a cruzar la línea porque ya tenía en casa a ese que la hacía sentirse afortunada. Hasta que de repente dejó de hacerlo.  Y ella entonces lo recordó. Tarde. Como siempre en los últimos meses.

Solo pedía que el nuevo año le trajese la claridad que necesitaba. Todo era cuestión de amor y comprensión había escuchado esa última semana del año. Y eso haría, intentar comprender para poder dar amor.

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