TIEMPO DE ESPERA

El día tocaba a su fin.  La reflexión era ahora parte de la vida de una Cayetana que se revolvía a menuda en ella como modo de obtener unos mejores resultados. La noche estaba bien entrada, Cayetana se despertaba a ratos, colocaba su almohada, se removía, y miraba el reloj una y otra vez de modo compulsivo, deseosa de que llegase la hora de levantarse. Luca no había anunciado la hora exacta de su llegada, aún así ella esperaba ansiosa ese momento.

Se propuso inventar actividades absurdas que llenasen su tiempo, pero lo único que conseguía era desesperarse más, pues el intentar llenar su tiempo en ese estado, solo la llevaba a que la la falta de concentración que era la que reinaba en todo lo que emprendía aquella mañana, hiciese inútil toda empresa que se proponía.

Los últimos días habían sido demasiado intensos, quizá por eso la llegada del italiano esperaba, sirviese de bálsamo a su desesperación. Muchas historias cerradas o por cerrar que se precipitaban en su mente sin darle tiempo para ordenarlas por orden de importancia.

Volver a ver a ese hombre al que deseaba en silencio hacía más difícil la espera. Tampoco sabía como la recibiría él, pero estaba convencida de su reencuentro sería agradable. O así lo creía ella.

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